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Tercera semana. Getting serious.

Como anticipé en el post anterior, esta fue una semana importante, y nada mejor para empezar una semana así que teniendo fiesta el lunes. Así sí. Básicamente el lunes fue para recuperarse del fin de semana, muy cargado de cosas, todas buenas, eso sí. Pero el martes se prometía interesante, iba a tener mi primera entrevista en Dublín! La empresa en cuestión se dedica a hacer recargas internacionales de móviles, tema del que yo no tengo ni la más remota idea, pero como en la oferta de trabajo ponían al de C# (un lenguaje de programación, para los que no estéis puestos en la materia), pues yo eché el curri, por supuesto que sí. Salí con tiempo, porque como vivíamos en el culo del mundo tenía que coger dos autobuses, y como suele pasar, cuando sales con tiempo de sobra los autobuses llegan justo cuando llegas tú a la parada. Total, me bajé del bus con 45 minutos por delante hasta que llegara la hora a la que me habían citado, así que aproveché y me acerqué al Aviva Stadium, que estaba por ahí cerca.

La foto no es mía, pero vamos a hacer como que sí, que está muy chula. Me quedó tiempo para pasarme por un Starbucks y hacer un más que necesario vaciado de vejiga antes de enfrentarme a los tres tipos que podían hacer de mi una persona de provecho en Irlanda dándome un curro, Sean, Guy y Fran (si, español). Llego al sitio y flipo con la oficina, my rollo Google, espacios amplios y diáfanos, un pantallón enorme mostrando las recargas en tiempo real, un Coffee Bar con una pinta estupenda… vamos, que la primera impresión no pudo ser mejor. La entrevista no fue mal, algún “Could you repeat that?” ya cayó, eso sí, pero yo salí contento. Me dijeron que si pasaba la prueba me mandarían un email con un ejercicio técnico antes de acabar la semana. Y ale, para la academia. Causé furor, por supuesto, cuando mis compañeros me vieron con el traje, pero estoy convencido de lo que querían era que les invitara a una pintas luego en el Dicey’s. La semana trascurrió con toda tranquilidad, haciendo bueno el dicho ese de la calma antes de la tempestad que se avecinaba el fin de semana. El viernes empezó con una entrevista de trabajo por teléfono. No sé si os he comentado ya lo que sufro hablando por teléfono aquí, si ya es difícil entenderles en persona, lo del teléfono es misión imposible, pero bueno, la cosa no fue mal hasta que llegaron las preguntas técnicas. Preguntas técnicas, en inglés, por teléfono. Espectacular. Acabó la entrevista y fui a recoger un paquete con provisiones que me habían mandado mis padres, así como un mando para jugar con el portátil para hacer mis partidos contra Santi al NBA 2k12 mucho más espectaculares. No dio tiempo a estrenar el mando porque tuvimos que salir corriendo para el encantador barrio de Smithfield a ver un piso, sólo nos quedaban 10 días más en la casa en la que estábamos, así que no era mala idea empezar a buscar. Nuestra casa no estaba mal, pero estaba muy lejos del centro, y tampoco era barata, así que decidimos cambiar. El “piso” en cuestión era un semi sótano un poco dejado de la mano de Dios, nos dio bastante bajón, así que le dijimos a la agente que muy bonito, que nos había encantado y que le llamaríamos lo antes posible. Nunca lo hicimos. Al salir del piso terminamos de concretar la fiesta de esa noche, nuestra casera se había ido a Berlín cuatro días y teníamos la casa para nosotros, así que nos pareció una idea brillante juntar a todas las personas que conocíamos en Dublín en nuestra casa. Nuestra compañera de piso Alex no nos paró los pies, signo inequívoco de que está tan loca como nosotros. Un beso Alex.

Qué pasará en la fiesta? Dará señales de vida la empresa que me entrevistó? Sucederán inesperados eventos que cambiarán el curso de los acontecimentos? Todo puede ser, pero hasta la próxima entrada no lo sabréis 😉 Stay tuned!

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Segunda semana, parte II

Bueno, retomo el asunto después de romper mi promesa de escribir durante las vacaciones navideñas… en fin, debí suponer que no iba a tener nada de tiempo estando en Madrid sólo durante 6 días y con todas las celebraciones propias de las Navidades de por medio.

Como se os habrá olvidado, de qué iba todo esto, os recuerdo, me he ido a vivir a Dublín. Y para celebrar lo bien que me va  y lo bonito que es todo me estoy dedicando a soltaros un rollo espectacular sobre mi vida aquí. Algunas personas de buen corazón me dicen que les gusta, e incluso me animan a escribir más a menudo, yo sé que lo hacen porque me quieren y prefieren que no me pase el día en el pub bebiendo cerveza, aunque piensen como el resto de la gente que el blog es un truño tan grande como un millón de libros de Lucía Etxeberría apilados y rebozados con estiercol XD. La verdad es que tenéis toda la razón, pero como me da bastante igual, voy a seguir escribiendo, si la memoria no me abandona (qué os pensabais, que iba a dejar de ir a los pubs de verdad?).

Después de la locura de llamadas del lunes, la cosa se normalizó un poco y el número de las mismas fue bajando, pero lo peor era que no tenía entrevistas con empresas finales, si no absurdas conversaciones telefónicas con las agencias de reclutamiento preguntándome sobre cosas de mi CV y contándome posibles trabajos en los que podía encajar mientras yo repetía sin pudor alguno mis dos frases más usadas aquí: Sorry, can you repeat that? y Can you speak slower, please? En resumen, cero avances en relación a la búsqueda de trabajo, pero bueno, la semana prometía en otros aspectos, a saber, primer martes completo en Dicey’s (aquel sitio de todo a 2€ los martes) y la fiesta de Halloween en la academia. Not bad, not bad at all 😉

Del Dicey’s sólo os voy a contar que al día siguiente no fuimos a clase, y eso que empezaba a las 14:30… y no os cuento nada más porque realmente no me acuerdo, pero no pongáis esas caras de desaprobación, hace más de dos meses de esto, es normal que no me acuerde, no culpéis al alcohol de todo! (mensaje a mis padres: en realidad no bebo, pongo todo esto para hacer el blog más entretenido, es como una figura literaria. Estas cosas se hacen todos los días, si no cómo explicas que en pleno Siglo de Oro español haya un tío con una katana, eh Aguila Roja?) .

Antes de la fiesta de Halloween del viernes, el jueves tuvimos un momento de puro sentimiento irlandés, fuimos a sacarnos el PPS number, que básicamente es un numerito que te identifica y que es necesario para trabajar aquí. También fuimos al FAS, que es como una oficina de empleo, donde tienen unos ordenadores donde puedes buscar ofertas de trabajo e imprimirlas, totalmente inútil.

Llegó el fin de semana, y con él la fiesta de Halloween en Delfin. En el top 3 de fiestas que he tenido en Dublín, probablemente porque llevamos nuestra propia bebida, y como todo el mundo sabe, las botellas de litro y medio de Bezoya son lo mejor para las fiestas de viernes noche, aunque no sé por qué en la etiqueta ponía no sé qué de Habana, probablemente sea agua en irlandés, vete tú a saber. El caso es que lo pasamos de pelotas y conocimos a bastante gente interesante, mención especial aquí a mi amiga Marta, que ya no está en Dublín y probablemente no leerá este blog (más que nada porque está en español y ella es italiana), pero probablemente conocerla haya justificado toda esta aventura y ahora tengo una nueva hermanita en Milán. Bueno, sentimentalismos aparte, os dejo una foto que refleja que mal no lo estaba pasando:

El sábado fue más tranquilo, vimos el partido del Madrid en el Woolshed, un pub australiano que se ha convertido en lugar de referencia en nuestras vidas por sus pantallas gigantes, y salimos por Temple Bar a tomar algo tranquilamente. Y el domingo fuimos a Phoenix Park, que al parecer es el parque más grande de Europa dentro de una ciudad. La verdad es que no llegamos allí demasiado pronto y ya estaba oscureciendo, así que no vimos demasiado del parque, pero bueno, algún día volveré allí a reaprender a montar en bici. Por la noche fuimos a casa de Cris y Andrea, las chicas que conocimos en nuestro primer día en Dublín, cenamos en un restaurante japonés bueno, bonito y barato y nos fuimos de fiesta a Fitzsimons, que es lo más parecido al Star Studio que hay por aquí.

Bueno, cierro el capítulo, como anticipo, en la siguiente semana las cosas se fueron poniendo serias: entrevistas de trabajo, búsqueda de piso… cosas de mayores, vamos 🙂

Vuelta tras una (demasiado?) larga desconexión

Han pasado más de tres semanas desde la última entrada del blog, podéis pensar que soy un perro y un poco vago, y tal vez no os falte razón, pero han sido unas semanas bastante intensas, bastante carga de trabajo, visitas de amigos, despedidas, una nueva compañera de piso, y hasta un partido de rugby (visto, no jugado, no estoy tan loco, aun).

El tema es que ya estoy preparando la siguiente entrada del resumen de mi vida aquí, aunque lo cierto es que se me acumulan las cosas que contar, vivo como tres veces más rápido de lo que escribo, y así mal vamos. Mi blog tiene más retardo que cuando intentas ver un partido del Madrid por roja directa teniendo una conexión de un Mb.

Pero no preocuparse, llegan las vacaciones navideñas, así que tendré tiempo para actualizar el blog con cierta frecuencia, aunque sea desde Madrid y tenga menos encanto (no la ciudad, por supuesto, si no el hecho de no escribir desde Dublín). Así que como dirían aquí, stay tuned, nuevas “aventuras” serán narradas aquí en breve.

Segunda semana, día primero. Recruitment Agencies Madness.

Lunes, 8 de la mañana, mi primera noche en casa de Jean y durmiendo a pierna suelta. En esto que de pronto ‘Are You Gonna Go My Way’ de Lenny Kravitz empieza a sonar a todo volumen a escasos centrímetos de mi oído. Miro el móvil, número desconocido. Descuelgo. “Hello…” – os podéis imaginar mi voz en ese momento. Al otro lado de la línea, una señorita comienza a enlazar una palabra tras otra, en inglés, por supuesto, con el característico acento de Dublín para complicarlo más, y a una velocidad endiablada. En ese momento en mi cabeza se libraba una encarnizada lucha entre colgar y seguir durmiendo plácidamente o decirle a la chiquilla que me repitiera todo más despacio, que estaba recién levantado.

Finalmente opté por la segunda opción, y ya, con la calma, me contó que era de una agencia de reclutamiento, que había visto mi CV en una página, no me acuerdo si monster, irishjobs o cual, y que tenía una oferta de trabajo para Fujitsu que podía interesarme. No contenta con eso, me dice que si puedo entrevistarme con ella para el puesto a las 11:30. Y yo, que no sé decir que no cuando una chica me dice de quedar, le digo que sí, que ningún problema. Así que deprisa y corriendo me tuve que duchar, afeitar, vestirme, hacer el nudo de la corbata, deshacer el nudo de la corbata, hacer el nudo de la corbata otra vez, volver a deshacerlo cagándome en todo lo que se menea, seguir por un buen rato con el arte de simultanear los nudos de corbata con las maldiciones lanzadas a aire y ya por último averiguar cómo llegar a las oficinas de la recruitment agency.

Todo esto no hubiese tenido la mayor dificultad de no ser porque el teléfono estuvo sonando durante toda la mañana cada 15 minutos aproximadamente. Todos hablando muy raro, creo que era en inglés, pero como no les entendía un carajo no puedo confirmarlo. De lo poco que iba cogiendo, me decían que habían visto mi CV en una página web y que creían que encajaba para tal trabajo, que si mandaban mi CV a la empresa en cuestion. Y yo, como soy muy facilón, les decía que sí a todo. Y que me mandaran un email con los detalles, claro.

Total, la entrevista bastante guay, un puesto en Fujitsu, con base en Swords, un pueblo al norte de Dubln. Repasamos mi trayectoria, la muchacha venga a tomar notas, yo no sé muy bien que ponía, pero llenó casi dos folios. Yo salí contento, más que nada porque entendí casi todo, y para mi eso era más imprtante casi que el trabajo. Ahora, 4 semanas más tarde, me entero de bastante menos, pero bueno. Quedamos en que le pasarían mi CV a Fujitsu y que ya me llamarían. Nunca lo hicieron. Volví a casa a quitarme el traje y no dar el cante en la academia. Durante la clase más recruitment agencies llamaron, sin concretar demasiado, todo sea dicho.

Acabé el día muy optimista por la cantidad de llamadas, aunque casi ninguna se había concretado en nada, pero siempre mola que se interesen por ti.

Cada vez estoy más liado y vuelvo más cansado del trabajo, así que las actualizaciones no serán tan frecuentes como la semana pasada, pero prometo no dejar de escribir.

Transportes en Dublín

Después de pasar media hora esperando el autobús bajo la lluvia, me ha venido a la memoria un grandísimo vídeo que me mandó mi hermana hace unos días sobre el transporte en Dublín, creo que además fue el día de las inundaciones aquí que paralizaron parte del transporte público.

El vídeo es bastante exagerado, pero la parte del bus la clava en casi todo, y lo de las hojas de los árboles en el tren es verídico! Muy grande.

Primera semana en Dublín, parte III, El Retorno del Rey

El resto de la semana trascurrió con normalidad, todo cosas nuevas, por supuesto, aprediéndome las rutas del bus, haciendo mi primera compra en Dublín (madre mía que caro el aceite de oliva, ahora entiendo por qué lo llaman oro líquido), tramitando mi cambio de casa, en fin, pequeñas cosas que te mantienen entretenido.

El miércoles quedamos con Iñaki, que estaba en Dublín esa semana, en el Eddie Rocket’s de Parnell Street. El sitio en si mola, es muy parecido al Peggy Sue en cuanto ambientación, pero la carta es más extensa y el sitio es bastante más grande que cualquier Peggy Sue en los que he estado. Después de tomar algo allí nos fuimos otra vez a Dicey’s. Los miércoles es más caro, pero vamos que tomarse pintas a 3€ tampoco es para quejarse.

En clase las cosas iban evolucionando, entró gente nueva y ya íbamos haciendo un poco de grupo. Eso si, uno de nuestros amigos, Pablo, resultó ser una máquina de ganar puntos y se llevó el Delfin Dollar. El jueves me enteré de que todos los viernes tenemos examen de lo aprendido durante la semana, pero ya sabéis que yo nunca he sido de estudiar, así que saqué un pobre 32/50, pero bueno, podía haber sido peor xD

El viernes fue el cumpleaños de Alberto, y decidió celebrarlo en el Living Room, un pub que está pegado a O’Connell Street y en el cual puedes canjear los Delfin Dollars por pintas. Estuvimos tranquilamente tomando pintas y charlando. Casi todo el mundo que conocíamos en Dublín estaba allí, así que fue muy entretenido. Un buen inicio de fin de semana en cualquier caso.

El sábado fue un día tranquilo, haciendo la maleta, viendo alguna serie, dormitando para recuperarme de la fiesta del viernes… en fin, un sábado cualquiera. Por la tarde fuimos a otro pub, el Murphy’s, a ver el partido del Madrid. 0-4 al Málaga sin despeinarse, pinta bien este Madrid. Después quedamos con Omar y Alberto, que estaba con dos amigas, y nos fuimos de fiesta por Temple Bar. Acabamos los 6 en The Kitchen, un club en el que estaban pinchando música electrónica. Los DJs eran muy buenos, así que nos metimos pronto en la música y acabamos pasándolo de pelotas. Perdón por la expresión, pero no se me ocurre nada mejor para describirlo :).

Total, hasta las mil por ahí, así que Santi se vino a dormir a casa para levantarnos pronto, ver la final del mundial de rugby y mudarme a mi nueva casa.

Y así fue, nos levantamos pronto, vimos el partido en el Murphy’s con un zumito y rodeados de franceses, y nos metimos un Irish Full Breakfast muy fresquito y muy rico, a saber, huevos fritos, salchichas, bacon, morcilla, pan con mantequilla y café, con leche desnatada, para que no engorde 😛

La tarde del domingo la pasamos en casa, mandando CVs básicamente, aunque alguna partida al NBA 2k12 ya cayó…

Luego, o mañana, seguiré con la segunda semana. Muchas gracias a todos por leerme, espero que os esté gustando, y si no podéis ponerme a parir en los comentarios xD

Recapitulando: Primera semana en Dublín, parte II

Seguimos con la aventura. Primera clase en Delfin School. De los 8 alumnos, 7 hablamos español. Casi nada. Por suerte, el profesor es un tío la mar de majo (Derick, I know you’re reading this), eso si, más largo que un día sin pan, sólo deciros que en Halloween se disfrazó de Torre Eiffel, podéis ver las fotos en Facebook para comprobarlo. Pero no adelantemos acontecimientos, la fiesta de Halloween fue la semana siguiente.

La clase transcurre con normalidad, salvo que a lo largo de la clase vamos recibiendo puntos como en una especie de liga, y el que tenga más puntos al final de la semana se lleva un Delfin Dollar. Yo, sin tener ni idea de qué es un Delfin Dollar, paso bastante del asunto, pero más tarde me entero de que se pueden cambiar por cerveza, con eso me han ganado, hay que dar el 100% en las clases.

Salimos de clase y acompañamos a nuestro recién inaugurado amigo Alberto a su casa, la cual queda bastante cerca de la academia. Mientras charlamos en el portal, dos chicas españolas se bajan de un taxi cargadas de maletas y demás trastos. Claro síntoma de mudanza. Así que, como buenos caballeros que somos, nos ofrecemos gentilmente a echarlas una mano. Con las maletas, se entiende. Total, que nos quedamos los 5 charlando en su nuevo apartamento. Al parecer, las chicas trabajan en Oracle, y se ofrecen para dejar caer nuestros currículums por las oficinas de la citada empresa. Hablamos durante hora y pico y nos volvemos cada uno a su casa con la sensación de haber aprovechado el día.

Llegó el martes y yo sólo tenía dos cosas en la cabeza, la casa vieja y cochambrosa en la que me había tocado vivir (bastante sucia, sobre todo cocina y baño, un asco vamos) y si iba poder ver al Madrid esa noche. Ambas cuestiones se resolvieron ese mismo día. Las soluciones, la casa de Santi y el Dicey’s Garden.

Empezando por la primera, como mandan los cánones (jeje, siempre me gustó esa frase), Santi me había comentado que estaba muy contento con su casa y con su casera, Jean, una señora encantadora que vivía en la casa con él y otros dos inquilinos, Alex, una chica de Palencia, y Michael, un chaval de Suiza. El tema era que Michael se piraba ese finde, así quele dije a Santi que se enterara de si la habitación de Michael se quedaba vacía o si ya estaba asignada a alguien. Pero tampoco hizo falta, ya que Jean había preparado una cena de bienvenida para Santi ese mismo martes y me invitó a mi también. Como he dicho antes, encantadora.

Después de una cena típica irlandesa, le lancé a Jean mi idea de mudarme allí el domingo, y ella, por supuesto, se mostró encantada con la idea, así que después de los trámites con la academia (ellos gestionaban mi alojamiento durante el primer mes) acordé el traslado a casa de Jean y Santi. Problema resuelto.

Ahora toca hablar del Dicey’s. Tema importante en mi vida aquí. En realidad creo que es un hotel, pero para nosotros es un bar, con una peculiaridad, los precios. Si vas el martes, está todo a 2€, las pintas, las hamburguesas, las patatas… una locura. Y si vas antes de las 7 no te cobran entrada. Así que salir de la academia a las 6 e ir directos al Dicey’s se antojaba un plan sumamente interesante. Como bonus track, echaron el partido del Madrid en el Dicey’s, pero sólo pudimos ver la primera parte, ya que teníamos la cena de bienvenida en casa de Jean.

Bueno, ya me he pasado de 600 palabras, es un tocho bastante majo, así que lo dejo por hoy. A ver si mañana en un rato me pongo con la tercera parte, prometo enrrollarme menos 🙂

P.D. Hoy he firmado mi primer contrato de trabajo aquí. Yey! Sé que es un spoiler tremendo en el desarrollo de la trama, pero tenía que contarlo. Por cierto, podéis dejar comentarios, a mi también me gusta leeros 😉

Recapitulando: Primera semana en Dublín, parte I

Domingo 16 de octubre, Aeropuerto de Barajas, Madrid. Nervios. Las dos familias acompañándonos. Amigos espectacularmente majos que se acercan para despedirse. Maletas con un descarado sobrepeso. Problemas con el equipaje de mano, los portátiles tienen que ir fuera. Más nervios. Las familias achuchando porque nos quedamos sin tiempo. Carreras por la terminal en busca de la puerta de embarque. Finalmente llegamos, y como era de esperar todavía no han empezado a embarcar. Gracias Ryanair. Viaje tranquilo. Aterrizaje en Dublín. Bocata rápido en el airport y taxi a nuestras respectivas casas.

Comienzan las risas. El taxista es un señor nigeriano la mar de salado que no tiene ni idea de dónde está mi casa, damos unas pocas vueltas por mi barrio y después de preguntar un par de veces y llamar a mi casero para que le guíe logramos dar con la casa.

Brendad, mi casero, resulta ser un tipo curioso, mi primera imagen suya es zampándose un filete de pollo empanado viendo un Sevilla – Sporting de Gijón en Sky Sports. Os podéis imaginar mi cara. En fin, Bren me enseña la casa, tampoco le presto mayor atención, me parece todo bien, tu verás, acababa de llegar a la que iba a ser mi ciudad por a saber cuanto tiempo. Gran error, luego os contaré. Me acuesto pronto, que el lunes tenía que estar a las 9 en la academia para la prueba de nivel.

Me levanto temprano el lunes. Tampoco he pasado la mejor de las noches, pero algo se ha descansado. Ducha rápida y a la academia. Pero qué pasa con este baño? Parecía que el último producto de limpieza en pasar por ahí era de cuando Inglaterra era católica, bastante asco, pero bueno, estaba en Dublín y nada me iba a estropear eso. Cojo el bus, en la puerta de casa y nada más salir. En cuanto veo el Spire me bajo.

Para los que no lo sepáis, el Spire es como una aguja gigante plantada en medio de O’Connell Street, una de las principales calles de Dublín. Dejo fotos.

Spire 1 Spire 2

Llego a la academia, mogollón de españoles. Malo. Hago la prueba de nivel. Advanced. Con Derick. Pues muy bien. Santi aun no llega, así que me voy a tomar un café y un muffin mientras le espero. El café no es del todo malo, lo cual me hace albergar ciertas esperanzas sobre el café en Dublín. Otro error. Pero bueno, Santi al final llega, su nivel? Advanced, con Derick. De pelotas, otro español xD. Intentamos aprovechar un poco la mañana, conseguimos un número irlandés y nos vamos de visita al Trinity College, a ver cómo es el ambiente universitario por aquí.

El Trinity mola, ambiente universitario total, nos metemos en una facultad cualquiera para un poquito de hanging out. Nos vamos a comer a un Mac y a clase.

Ya llevo un huevo escrito, así que creo que es el momento de acabar la primera parte de la primera semana. Ya seguiré. Y no os acostumbréis a varios posts por día!

Primer mes en Dublín: feeling good

Ya hace casi un mes que Santi y yo nos vinimos a estas tierras verdes y lluviosas y la verdad es que las sensaciones son muy positivas, esto tiene sus cosas malas, por supuesto, pero de momento la vida aquí está siendo buena. Muchos pensaréis que soy un poco perro por tardar casi un mes en empezar el blog, y la verdad es que tenéis toda la razón del mundo, pero más vale tarde que nunca, así que allá voy.

Comienza el blog sobre mi vida y obras en Dublín, o como casi nadie la llama aquí pero está en todos los lados escrita, Baile Átha Cliath.

Esta primera entrada tampoco quiero que sea muy larga, que seguro que entráis al blog, veis que esto es más largo y pesado que un libro de Pérez Reverte y os piráis espantados, y tampoco quiero eso. Como veis, siempre preocupándome por vuestro bienestar.

Así que aquí lo dejo de momento, ya sé que no he contado nada, pero así os dejo con las ganas y volvéis para ver qué tal. Intentaré actualizar lo antes posible, así que no desesperéis 😉